(Blog) Rutinas

relojjHe tenido un sueño. Me levantaba y no nos dejaban salir de casa, un virus se apoderaba de la humanidad, era muy contagioso y mataba sobre todo gente mayor y gente vulnerable con algún tipo de enfermedad crónica.

Escrito por: Maria Dolors Artigas

En poco tiempo y progresivamente, los hospitales estaban saturados de personas con este virus, la Covid-19, y los sanitarios no daban alcance.

 

Estoy despierta, no es ningún sueño y, no me lo acabo de creer, pero desgraciadamente, es cierto. No es ningún sueño. Estamos viviendo esta realidad.

 

Ahora siento que tengo muchas cosas a explicar y también que es fácil que se me acabe el tiempo. Tengo una sensación de miedo y a la vez estoy llena de energía. Nadie sabe cuál es nuestro destino en una situación normal y ahora, ahora que no es normal, todavía nos lo podemos imaginar menos. Se nos hace muy duro este encierro y, a la vez, tenemos todo el tiempo para hacer aquello que nunca encontramos el momento en el día a día.

 

Personalmente, soy de estas personas vulnerables, pero lo estoy llevando bastante bien. Me he marcado unas rutinas e intento hacerlas cada día. Por ejemplo, los días laborables:

Cuando me levanto leo, hago la higiene personal y el almuerzo, me encargo de la limpieza de la casa y de la comida. Cada día hacemos la llamada de la mañana mi pareja y yo. Miro el móvil.
Después de comer, siesta, me quedo dormida viendo la televisión, los documentales de animales o alguna palabrería.
Hacia las 17h vuelvo a hablar con mi novio, este suele ser el mejor momento para charlar. Me he marcado unas rutinas de ejercicio físico. Y me conecto con el Club Social hacia las 18h. Después tareas de ordenador: correo electrónico, escribir, hacer la compra online (esto tengo que ser honesta y comentar que es bastante complicado).
A las 20h, ya sabeo, el aplauso, ceno y miro las noticias (es el peor momento del día porque son muy malas). Hacemos la charla de las buenas noches con mi novio. Rápidamente se hacen las 22h que intento ver una película pero normalmente me quedo dormida. Hago la higiene nocturna, y a dormir hasta el día siguiente.

 

Los fines de semana me lo tomo con más calma, de hecho hago lo que me da la gana, en todo momento. Quiero decir que no tengo horarios. Muchas veces, también me da por cocinar, hacer algo extraordinario, como por ejemplo una paella o, ve a saber, aquello que me pasa por la cabeza. Hago cosas que tengo para asear, cosas antiguas, fotos a su álbum correspondiente y collages de postales, llamo a familiares y a amigos, lo que se me ocurre. Pero más bien, intento holgazanear.

 

De este modo estoy pasando el confinamiento, seguramente muy parecido a mucha gente, que diréis, no es muy original. Pues no, pero gracias a estas rutinas, me pasan los días volando y no paro a desanimarme. Pensar, sí que pienso, pero en positivo. Que todo esto se acabará pronto y que cada vez estamos más cerca de conseguirlo. Cuando se publique este artículo ya habrán dejado salir más gente en la calle, niños por ejemplo, pero nosotros, la gente más vulnerable tardaremos más a salir, es evidente.

 

Más blanco se tiene que ver el horizonte que la nieve, y respiraremos un aire tan puro... Estáis seguros que luchando todos juntos, llegaremos. Es impredecible el momento, pero llegará y entonces aprovecharemos el tiempo para estimarnos tan cerca como nos dejen nuestros cuerpos. Y ni el viento se atreverá a cruzarse entre nosotros.

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