"Tengo un problema de salud mental y, si me lo preguntan, lo explico: cada día me tomo una pastilla y no tengo ningún problema, aquí estoy"

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Entrevista a Roger de Gràcia

 

Roger de Gràcia (Barcelona, 1975) es uno de esos periodistas de quienes tenemos oportunidad de conocer varias caras gracias a la diversidad de programas en los cuales participa. Ahora presenta Estat de Gràcia en Catalunya Ràdio, pero lo hemos visto de Mindundi en Polònia, hablando de lengua catalana en Caçador de paraules o probando varios formatos de entrevistas en No serà fàcil y El sopar. Se etiqueta como nervioso porque dice que nunca se ha podido estar quieto, como hemos podido comprobar durante su carrera profesional.

 

Escrito por: Meritxell Vilanova

 

La otra etiqueta: #nervioso

En Catalunya Ràdio tenéis un estado propio, el Estat de Gràcia, que "presides" tú. ¿Qué propuestas harías tú como presidente en materia de salud mental?
Sobre todo, todo aquello que tenga que ver con la normalización, con la visibilizació, la no-ocultación y la integración. Ya sé que son términos muy abstractos, pero todas las herramientas que pudiéramos trabajar en esa línea, y la comprensión. Todo tiene que ver con intentar que la gente entienda que esto es igual de grave, igual de importante e igual de normal que otras cosas que pasan en materia de salud física. ¿Por qué en salud mental está tan mal visto, está tan escondido, está tan estigmatizado? Es como si no fueras suficiente persona por tener una "tara" como la consideran algunas personas. Lo encuentro muy difícil, no sé qué cosas concretas se podrían hacer. Tengo mi equipo trabajando (ríe).

 

¿Cuál crees que es la mejor manera de presentar los temas relacionados con la salud mental a la audiencia?
Yo creo que si hablas del taxi o de ir a comprar la gente lo tiene muy presente porque cada día pasan, estas cosas, pero sobre las que no tocan tanto las tienes que hacer tocar de pies a tierra de alguna manera, tienes que intentar traer gente experta y al mismo tiempo ser divulgativo y relacionarlo con el día a día de la gente. En salud mental, por ejemplo, siempre es interesante traer una persona experta, pero también es interesante traer alguien que la gente vea en su día a día y que te diga "Mira, yo soy presentador de un concurso y tengo un trastorno bipolar, ¿y qué? Aquí estoy y este es mi trabajo y sobrevivo, y no pasa nada". De vez en cuando, tenemos que ir acercando esta realidad a la realidad mayoritaria.

 

¿Es importante, pues, que personas conocidas den la cara?
Es una manera, sí, y que funciona, es una cosa que atrae la gente. Yo tengo un problema de salud mental, y no sé si lo voy diciendo de manera pública, pero si me lo preguntan lo explico, y no tengo ningún problema, y aquí estoy. Tengo problemas de hace mucho tiempo que no sabía como tratar y al final, a través de terapias y de saber qué podía ser, me diagnostican y me ayuda, y convivo con ello. Cada día tomo una pastilla, porque si no la tomo, no me funciona. A mí me funcionó mucho cuando la psiquiatra me dijo "No te agobies, es como si fueras diabético". Esta realidad más "normal", más "habitual", me hizo no darle la dimensión que se le da normalmente. Me dijo: "Es una cosa como aquello otro que tienes más normalizado". Imagínate que estuviera normalizado el trastorno de salud mental pero estigmatizada la diabetes. Sería el mundo al revés.

 

"Imagínate que estuviera normalizado el trastorno de salud mental pero estigmatizada la diabetes. Sería el mundo al revés"

 

¿Crees que desde los medios de comunicación podéis hacer más que no desde la política para mejorar la imagen y la percepción de la salud mental?
Yo creo que sí, es básico. Las dos cosas siempre van juntas, pero el mundo institucional siempre tiene una carga de paternalismo que los medios a veces se pueden sacar de encima. A la hora de normalizar parece que a veces las instituciones lo hacen para quedar bien y la sociedad lo entiende como "Vale, sí, haced todo esto pero sigue sin ser mi mundo". En cambio, yo creo que la gente se siendo más cercana a los medios que a las instituciones, y si estos trabajan para visibilizar la normalidad de esto, puede llegar más rápidamente a la gente. Se tiene que trabajar en común, pero las instituciones no tendrían que dejar de tener en cuenta los medios, y a la inversa.

 

Has presentado programas de formato muy diverso. ¿Con qué tipo de programa te quedas?
A mí me gusta todo lo que hago, intento coger proyectos que me gusten porque aprendo algo siempre. Seguramente, de tele, del que más  he aprendido y que más me ha gustado es Caçador de paraules. Y lo que estoy haciendo ahora es muy chulo, para mí es como una universidad abierta. Cada día viene gente apasionante y apasionada y que explica cosas que, cuando vuelvo a casa con la moto, pienso: "Intenta memorizar esto que ha explicado esta persona sobre este tema. Ya que pasan por aquí y tú estás, toma apuntes para la vida".

 

Es una educación constante, pues.
Sí, lo que pasa es que hay tantos contenidos y tanto trabajo que pasas de un tema al otro y tiendes a olvidarte, por eso intento hacer el ejercicio de retener aunque que sea una pequeña perla cada día.

 

Antes de empezar con el Estat de Gràcia, que ya hace tres temporadas que presentas, pasaste un año sin trabajo. ¿Cómo gestionaste la búsqueda de trabajo y las emociones que aparecen a raíz de una temporada de inactividad laboral?
Es difícil, extraño, diferente. Pasé muchas fases que no había pasado nunca en la vida, pero como soy muy experimental y me gusta pasarlas me supuso un "trauma", pero también un aprendizaje. Es estar con el coco que te funciona igualmente, activo, porque no descansa nunca, pero como no sabe como canalizar su energía con el trabajo, la canaliza con otras cosas: con emociones exageradas, con obsesiones absurdas de cosas de casa, me tengo que leer los clásicos… Como mi cabeza es muy activa llegué a pensar que realmente faltaba algo, y era tener la mente ocupada, pero también el contacto humano: lo eché mucho de menos. Fue interesante, pero también saqué algo bueno: como me gusta estudiar cómo funciona mi cerebro y estoy bastante interesado en el tema fui viendo qué no era bueno para él y qué sí que lo era, y lo que vi claramente era que, aunque estuviera parado, tenía que activar cosas como fuera. Empecé a buscar cosas, a hacer artículos, hacer un libro yo, a proponerlo yo, a ir buscando objetivos. Al final salieron cosas muy chulas que no habrían salido si no hubiera parado.

  rogerdegracia2Fotografía: CCMA

 

Hacer un programa diario en directo exige estar al cien por cien incluso cuando anímicamente quizás no estás del todo bien. ¿Cuesta cambiar el chip y dejar de lado aquello que te preocupa?
Uno se acostumbra a todo, creo. Si esto me hubiera pasado hace diez o doce años me habría sido más difícil de gestionar. Supongo que ahora estoy más acostumbrado a hacer el doble papel y a dejar de banda cómo estoy yo y entender que cuando se enciende el piloto rojo toca hacer esto para los otros y dejarte de preocupar de tú y de lo que sientes. A veces es difícil. La temporada pasada hubo momentos estresantes y muy complicados a nivel de las emociones que se palpaban aquí con el tema del proceso y la independencia. Momentos muy tensos y que vives muy personalmente: un día estás en una escuela viviendo cosas muy bestias y el día siguiente tienes que hacer el programa con una cierta objetividad. Pero lo llevamos más o menos bien. Yo cada día a las cuatro menos dos minutos tengo mucho sueño, y tengo que hacer ver que no lo tengo. No tiene mucho misterio, pero cuesta.

 

¿Has sufrido nunca estrés o ansiedad debido a tu trabajo?
Sí, muchas veces. La última, hace quince días. Me fui a casa directamente. A las nueve y media de la mañana vi que no podía; entraba al bar a buscar el café de la mañana y me mareaba, miraba el móvil y me mareaba… Si no lo has sufrido nunca, tienes un gran susto. Si ya lo has sufrido, como es mi caso, que soy nervioso como dice la etiqueta, lo puedes detectar rápido y ver que en aquel momento contra aquello no puedo hacer nada y sé que lo único que puedo hacer es ir a casa, cerrar los ojos sin dormir y relajarme. Estuve tres horas en casa y me relajé. Vine a hacer el programa y todavía no estaba bien, estaba con la angustia, pero con las horas se me fue pasando. He tenido tres o cuatro ataques fuertes.

 

"Sufrí ansiedad hace quince días: vine a hacer el programa y todavía no estaba bien, pero con las horas se me fue pasando"

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