Como desees

Escrito por: Beatriz Castillo

 

Dedicar el día a día a cumplir deseos de niños enfermos o ser uno de esos niños que verá hecho realidad su deseo tiene efectos terapéuticos positivos para quien los cumple y su entorno.

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«Me llevaron en limusina de compras por Madrid, compré todo lo que quise como si fuéramos ricos.» Así explica Laura, una chica rubia de 16 años, cómo fue hacer realidad su deseo. Se encontró a la psicóloga Cristina Pozo con una varita mágica en la mano al lado de una limusina, y ésta le dijo que ese día su deseo se iba a hacer realidad. Abrió la puerta de ese largo coche y se encontró con todas sus amigas dentro.
A Laura le diagnosticaron con 14 años un linfoma de Burkitt. Pasó cuatro meses in-gresada en un hospital, con salidas puntuales que le concedieron los médicos. Un día Cristina se acercó a Carmela, su madre, y le dijo que le gustaría hacer realidad un deseo que tuviera Laura, «algo que le hiciera mucha ilusión y la hiciera feliz. Un premio por todo lo que estaba superando y logrando», explica Carmela. Cristina Pozo es psicóloga de la Fundación Pequeño Deseo. Esta entidad privada lleva a sus espaldas más de 2.250 deseos cumplidos a niños que están pasando por una enfermedad grave o crónica. Ahora han publicado un estudio que argumenta, de forma empírica, lo que ya sabían: «las emociones positivas aumentan la tolerancia al dolor, mejoran el estado de salud y ayudan a superar la enfermedad», explica Cecilia del Valle, psicóloga también de esta fundación.

 

Hay diferentes tipos de deseos: conocer,
ir a algún sitio, tener o ser alguna cosa


Para Del Valle son muy importantes el apoyo y los consejos de los médicos, pero también los de las enfermeras y los profesores de colegio del hospital, «porque son personas cercanas a los niños que nos pueden indicar qué niños están más desanimados en ese momento y necesitan un empujón». Siguen las indicaciones del equipo médico, ya que «no siempre es buen momento para plantear el cumplimiento del deseo, porque si el niño acaba de ser diagnosticado la familia todavía está asimilando la noticia».

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Investigar el deseo
Una vez han planteado a los padres la intención de hacer realidad el sueño de su hijo, Cristina del Pozo y Cecilia del Valle se convierten en investigadoras para llegar a saber qué es lo que le hace más ilusión. Se hacen pasar por voluntarias que escriben cuentos, periodistas que redactan artículos para revistas juveniles o científicas que realizan encuestas para estudios clínicos. Y así, como dice Cristina, realizan su trabajo, «que es hacer que el niño sueñe».

Los deseos que se basan en conocer, ir a algún sitio o ser alguna cosa

tienen un efecto más positivo en los niños

 

La coordinadora de todos estos deseos es Elena Pérez, ella se encarga de mantener la comunicación entre las diferentes sedes que tienen abiertas en Barcelona, Madrid, Sevilla, Asturias y Valencia. Así, dice, «si un niño que está en Madrid lo que desea más es ir a ver un partido del Barça, nos ponemos en contacto con los chicos de la fundación en Barcelo-na para que reciban a la familia y les atiendan en su estancia en la ciudad condal».

 

Deseos con ayuda en especies
Para cumplir los deseos, la fundación cuenta con ayudas puntuales «en especies», como servicio de avión, hoteles o traslados, pero también disponen de efectivo económico a tra-vés de la colaboración de empresas y socios que la ayudan cada año. «Es pedir ayuda para cada uno de los deseos», explica Elena, quien intenta involucrar a las empresas y las perso-nas que forman parte de un deseo para conseguir que la sorpresa tenga el menor coste económico posible. A pesar de todo, la fundación es privada y organiza también eventos para recaudar fondos.
Entre los cumplidores de deseos se mueven muchos voluntarios, como los de Asturias. Laura quiere ser una de esas voluntarias cuando sea mayor: «desde que entré en el hospital vi lo bien que se portaron conmigo y tengo claro que quiero ayudar a los niños que han pasado por lo mismo que yo». Hasta que le llegue ese momento, dice que recuerda su deseo cada vez que entra en una tienda a comprarse ropa.

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Tipos de deseos
La Fundación Pequeño Deseo diferencia entre cuatro tipos de deseos: conocer, ir a algún lugar, tener o ser algo. Así, con el nuevo estudio que acaban de publicar han comprobado que los deseos que se basan en conocer, ir a algún lugar o ser algo «tienen un efecto más positivo y duradero en el tiempo que los que desean tener algo», explica la psicóloga Cecilia del Valle.

 

Han comprobado que el deseo tiene efectos positivos

hasta nueve meses después de haberlo cumplido

 

«En la entidad se encuentran con tantos deseos como imaginación puedan tener los pequeños», puntualiza Elena Pérez, la coordinadora de deseos. Conocer a Iker Casillas, a Pablo Motos o a Mickey Mouse, ser arqueólogo, nadar con delfines, montar en globo, viajar a Nueva York o conocer a Papá Noel en Laponia son algunos de los deseos que ya se han cumplido.
Gran parte del trabajo de estos profesionales es secreto hasta el gran día del deseo, pero consiguen involucrar a los padres y convertirles en cómplices de la sorpresa, cosa que provoca «que el deseo afecte positivamente al niño, pero también a los padres, y que sea aire fresco, y salir de la rutina de hospital». Después de ese día, han comprobado que el recuerdo de haber realizado el deseo dura «hasta nueve meses después, sobre todo en aquellos niños en los que el deseo no era material», explica Del Valle. Ahora estudian cómo implantar nuevas técnicas que les ayuden a mantener ese recuerdo vivo, como crear murales, escribir diarios o elaborar álbumes fotográficos del deseo cumplido.

 

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