La asignatura pendiente de las aulas

materialescolarTratar la salud mental en las aulas es un tema pendiente ante el aumento de la discriminación y el estigma en el alumnado. La falta de conocimiento del diagnóstico, de herramientas adecuadas y de profesorado especializado son los motivos por los cuales los alumnos y las alumnas con trastornos de salud mental continúan sin recibir un trato adecuado en los centros educativos.

Escrito por: Patrícia Matey

Muchos alumnos se han encontrado con la discriminación en el ámbito educativo por el hecho de tener un trastorno de salud mental, según la entidad Obertament, que evidencia esta realidad a través del informe «El Estigma y la Discriminación en Salud Mental. Cataluña 2016», elaborado dentro de la campaña discriminaciozero.org. La investigación ha sido elaborada por la Universitat Autònoma de Barcelona y la consultora social Spora Sinergies.

 

Raquel Montllor tiene 42 años. Creció entre los insultos y las amenazas de los compañeros y compañeras y bajo la indiferencia y la condescendencia del profesorado. Estudió Educación Social y Psicopedagogía y tiene un Máster en Educación Especial. «Desde los cuatro años quise ser maestra para proteger los niños y las niñas de todo aquello que yo estaba pasando. Siempre he tenido dificultades de aprendizaje, pero no sabíamos el motivo. En cuarto de Primaria iba a un centro de dislexia y allá me confirmaron que, evidentemente, tenía dificultades. Pero no fue hasta acabar la carrera cuando me confirmaron que tenía un Trastorno de Déficit de Atención (TDA)», confirma. Durante toda su vida intentó sobrevivir en la escuela camuflándose entre la gente, la cual imitaba para pasar desapercibida. Los profesores y las profesoras le decían que era desorganizada y que le faltaba planificación. Mientras sufría acoso escolar, todo el mundo miraba hacia otro lado. Posteriormente, en su etapa laboral también ha tenido problemas. De hecho, algunas veces sus superiores no la dejaban entrar en las aulas y la tenían en la biblioteca o vigilando el patio. «Es muy duro vivir así, sin saber qué te sucede y con la incomprensión de las personas que te rodean», afirma.

 

La discriminación reiterada
Aleix Caussa, uno de los autores del estudio y codirector de Spora Sinergies, reconoce que «la discriminación y el estigma en el ámbito educativo se asemeja mucho a la que se produce en el ámbito laboral. Las personas ocultan su trastorno mental por miedo al estigma. No pueden explicar quienes son, ni abrirse, porque temen las consecuencias». En las aulas, la mayoría de alumnas prefieren ocultar la existencia de un trastorno de salud mental, y en caso de comunicarlo, lo hacen de forma parcial.

 

Uno de los motivos por los cuales puede producirse esta situación es porque el profesorado principalmente utiliza su experiencia, lo que ha vivido, para abordar estas situaciones. «Nos comentan que no hay información, conocimientos ni protocolos, y todo queda a merced de su buena predisposición. Tenemos que tener en cuenta que atender las necesidades especiales de alumnas con un trastorno de salud mental puede suponer al profesorado tener que salir de la zona de confort. Esto puede generar una sensación de miedo y desprotección. Cuanto más recursos tenga el entorno educativo para garantizar las oportunidades a este alumnado, menos estigma y discriminación  habrá», recalca.

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Los datos
Los resultados de la investigación de Spora Sinergies revelan que un 18,9 % de las personas con trastorno de salud mental han recibido trato discriminatorio dentro de los centros educativos por parte del profesorado, y un 29,5 % por parte del alumnado. Entre estos comportamientos, los más habituales son la evitación y el rechazo (8,1 %), como por ejemplo mediante la exclusión de las dinámicas que hacen el resto de compañeros y compañeras de curso por parte del equipo docente. En el caso de los compañeros, un 14,3 % reconoce que se aleja o le impide participar en las actividades escolares grupales.

 

Así mismo, la sobreprotección y el control son otros comportamientos discriminatorios que han revelado que sufren el 15,2 % de las personas con trastorno de salud mental en el entorno educativo. Y, finalmente, el escarnio: «El 5,2 % del alumnado ha recibido burlas, ha sido culpabilizado, despreciado o ridiculizado pro comportarse de forma diferente al resto; una cifra que aumenta hasta el 10,8 % en el caso de los compañeros y las compañeras que los ridiculizan», añade el documento.

 

Ferran D. Montey, activista de Obertament, explica su experiencia durante la etapa escolar. Reconoce que «ocultarse, vivir en el silencio, no ayuda ni a las personas afectadas, ni a los profesores y las profesoras, ni a los compañeros y las compañeras». Ferran siempre ha creído que tenía ansiedad infantil. No se lo llegaron a evaluar; lo confundían con timidez, como si fuera un niño retraído. Su problema fue que no recibió atención médica y que ocultó tanto al colegio como en su casa sus ansiedades y angustias. Nadie sabía como se sentía. Buscó ayuda con 23 años, y ahora tiene 27. «Todo esto me hizo sufrir una verdadera angustia en cuanto al proceso de socialización. Creo que para las personas profesionales de la educación es difícil saber cuando hay un problema. Por eso, yo recomiendo a los chicos y las chicas que están pasando lo mismo que yo, y a otros que sufren trastornos diferentes, que lo expliquen a alguien de confianza».

 

Caminos hacia la solución
Aleix Caussa aporta el punto de vista del profesorado y expone las posibles vías que pueden ayudar a solucionar esta situación: «Las personas profesionales de la educación consideran que los principales motivos que dificultan ofrecer un trato adecuado a las personas con trastornos de salud mental en el aula son el desconocimiento del diagnóstico, la falta de personas profesionales especializadas y la falta de conocimientos y herramientas para dar una buena respuesta educativa a las personas afectadas».

 

Por todo esto, cree imprescindible «la existencia de un marco de intervención donde podamos trabajar entre todos y todas en la elaboración y la facilitación de herramientas a las personas profesionales para la detección y el abordaje de estos casos».

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