Impacto social: medir lo que parece intangible

impactesocialreporUno de los grandes retos todavía por conseguir en las organizaciones es poder atorgar un valor real y medible al impacto social que generan y que vaya más allá de sus estados financieros. Este objetivo se ha convertido en prioritario para muchas de ellas, ya sea por obligatoriedad gubernamental o para aprovecharse de los beneficios que las puede aportar. El campo académico también ha mostrado interés y ya ha desarrollado varios modelos que ayudan a cuantificar este famoso valor social.

Escrito por: Beatriz Castillo

 

Las organizaciones, sean del tipo que sean, generan impacto social, lo que todavía cuesta de poder evaluar es el tipo de impacto social y en qué grado, “hasta ahora lo que miden las organizaciones, y lo monitorean, son los resultados más inmediatos, y en esto hay un consenso general, pero no hay consenso en cómo medir los resultados a largo plazo”, explica Silvia Ayuso, Directora Académica de la Cátedra MANGO de Responsabilidad Social Corporativa y autora del estudio ‘La medición del impacto social en el ámbito empresarial’.

 

Es por eso que Ayuso cree que actualmente hay diferentes modelos para medir el impacto social que utilizan diferentes variables para medir a largo plazo, “y estos modelos pueden ser complementarios porque queremos medir una cosa muy difícil que es el impacto a largo plazo, que a veces son indirectos, y se pueden necesitar datos que no controla la organización”.

 

La Fundació Formació i Treball aplica desde el 2013 el modelo de Monitorización del Valor Social. Este modelo está promovido por la Global Economic Accounting y centra sus esfuerzos en la relación con los grupos de interés, “y este es el aspecto más positivo de este modelo porque pudimos establecer unos proxys para ver el ahorro público que con la actividad de nuestra entidad podíamos generar”, dice Xavi Puig, gerente de Formació i Treball. No acaba de definir si el resultado obtenido es científico: “Sí y no, porque partes de los puntos de los proxys y de unas convenciones que se han creado y que se focalizan en unos puntos concretos. Estos proxys podrían ser diferentes y por lo tanto el resultado también sería diferente”.

 

En todo caso, indiferentemente del proxy o del modelo que se utilice para medir el impacto, lo que sí que tienen en común todos los modelos, dice Ayuso, es el aumento de la transparencia y la relación con los grupos de interés, “y esto es así seguramente porque, aunque estas mediciones estén lideradas por el equipo de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de las organizaciones, se tiene que hacer un trabajo transversal y en coordinación con diferentes departamentos, entre ellos el equipo financiero”.

 

Medir el impacto social, una obligación para algunas organizaciones
La Directiva Europea 2014 sobre la divulgación de información no financiera obliga a las empresas con una media de 500 personas trabajadoras a comunicar su impacto social y medioambiental. La información no financiera a aportar por ellas, dice la Directiva, “tiene que contener información relativa a cuestiones medioambientales y sociales, así como relativas al personal, al respecto de los Derechos Humanos y la lucha contra la corrupción y el soborno”.

 

Esta información que se tiene que reportar, concreta la Directiva, tiene la función de poder ”identificar riesgos para la sostenibilidad y aumentar la confianza de los agentes inversores y las persones consumidoras –con la misión– de contribuir, supervisar y gestionar el rendimiento de las empresas y su impacto a la sociedad”.

 

Una manera de resolver esta aportación de información para cumplir la Directiva es aplicar un modelo de medición del impacto social.

 

Uno de los modelos más utilizados, dice Ayuso, para hacer esta divulgación de información, “y con la cual la empresa ya cumpliría”, es el Global Reporting Initiative (*GRI) que propone indicadores relacionados con el trabajo, la salud y la seguridad laboral, la formación y la educación, y sobre las comunidades locales, entre otros.

 

Aunque el GRI sería una de las opciones más viables, que la Directiva no obligue a reportar información a través de un modelo concreto no es nada extraño, dice Silvia Ayuso, “porque es muy difícil definir indicadores que sirvan para todas las empresas y que permita hacer una comparativa entre ellas”.

 

Beneficios directos de medir el impacto social
Xavier Puig cree que uno de los principales beneficios directos de medir el impacto social es que la capacidad de comunicación “nos ha llevado una nueva óptica que va más allá de la financiera, ahora podemos comunicar el valor social que generamos”. También señala la capacidad de pasar la parte cuantitativa a la cualitativa y “tener un feedback directo con los grupos de interés muy importante”.

 

El estudio ‘La medición del impacto social en el ámbito empresarial’ también destaca como beneficios la mejora de la toma de decisiones y nuevas oportunidades asociadas al negocio. Ayuso argumenta estos beneficios porque “cuando se tiene que escoger qué modelo quiere aplicar la organización primero tiene que decidir cuál es el objetivo de aplicar el modelo: más transparencia, comunicar mejor, o decidir en qué proyectos sociales se tienen que invertir.”

 

En todo caso, el consejo que dan tanto Puig como Ayuso a la hora de decantarse por un modelo u otro es el mismo: Para qué quiere utilizar la información conseguida, si lo aplicará primero a un proyecto concreto o directamente a todos los proyectos. Y, por último, decidir los esfuerzos económicos y de tiempo que se quiere destinar.

 

Comparativa de los diferentes modelos de medición del impacto social propuestos por la Cátedra Mango RSC, respecto a la teoría de la Cadena de Valor del Impacto: una cadena de causalidad que plantea hipótesis sobre los resultados deseados, o no, que generan ciertas actividades en las organizaciones.

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*Fuente: Tabla extraída del estudio ‘La medición del impacto social en el ámbito empresarial’ de la Cátedra Mango RSC

 

Indicadores de la Cadena de Valor del Impacto:
Inputs: todos los recursos, sean humanos o de capital, invertidos en las actividades de la organización.
Actividades: Acciones concretas realizadas por la organización para generar productos y resultados y llegar a objetivos.
Outputs: Bienes y servicios tangibles que resultan de las actividades de la organización.
Resultados: Cambios, beneficios y aprendizajes a corto y largo plazo que resultan de las actividades de la organización.
Impacto social: La parte de las actividades de una organización atribuibles a los resultados más generales y a largo plazo.

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