El colectivo de salud mental en el top 3 de personas con necesidades especiales

situacioSM portadaEl pasado mes de noviembre la Taula del Tercer Sector Social de Catalunya publicó el Informe de resultados del Barómetro del Tercer Sector Social, donde se dan, entre otros, datos de la situación de varios colectivos respecto a diferentes ámbitos. La salud mental se sitúa entre los tres primeros colectivos en los cuales se atienden más personas con necesidades especiales, junto con pobreza y exclusión social, y discapacidad (sensorial, física e intelectual). Conocemos la situación de la salud mental en los ámbitos de la cultura, el trabajo y la vivienda.

Escrito por: Laura López

 

El colectivo de salud mental es uno de los que hacen más demanda de los recursos de cultura, vivienda y trabajo, a pesar de muchas veces no cuente con los presupuestos para cubrir estas necesidades, ni tengan tanta opción para acceder como es el caso de los colectivos con discapacidad o en situación de pobreza y exclusión social.

 

Cultura
La cultura es el ámbito que más recursos pone al alcance de las personas con trastornos de salud mental y, a la vez, tanto este colectivo como el de discapacidad son los que más hacen uso.

 

Los datos de que dispone Apropa Cultura, una iniciativa de ocio cultural inclusivo para las entidades sociales, evidencian que el colectivo que más asiste a espectáculos en general es el de discapacidad intelectual seguido por el de la salud mental, los dos con más de 7.000 personas usuarias de estos recursos cada uno. La discapacidad física ocupa el sexto lugar, las personas en situación de pobreza y exclusión social están en octavo lugar, y las personas que menos hacen uso son las que tienen discapacidad sensorial. Respecto a los equipamientos museísticos, el colectivo de personas con trastornos de salud mental es el que más hace uso en general, con un total de 2.663 personas asistentes.

 

La directora de Apropa Cultura, Sonia Gainza, explica que estos datos tan positivos se deben de “por un lado a la incorporación de más oferta en el sector, más ciudades, y algunos promotores privados que se han añadido a la iniciativa; y por otro lado a que empieza a ser un recurso conocido entre las entidades que cada vez más creen en la cultura como una herramienta de inclusión y transformación social”.

 

También remarca que estos resultados son fruto de que las personas con discapacidad y con trastorno de salud mental “disponen de un recurso de ocio cultural inclusivo de calidad a un precio simbólico, la oferta es sin duda interesante, y la entidad puede ponerla a disposición de las personas a quienes dan servicio, que finalmente son las que deciden la salida”, comenta. Y es que esta iniciativa pone al alcance de las entidad sociales una oferta aproximada “de un 80% de los principales equipamientos culturales y festivales más relevantes de Cataluña”, añade.

 

Gainza cree que estas situaciones se dan porque “muchas de las personas afectadas por problemas de salud mental acostumbran a tener un bagaje cultural y por lo tanto aprecian mucho las propuestas; además, al ser realmente actividades inclusivas, son totalmente desestigmatizantes”.

 

"Las personas con discapacidad y con trastorno de salut mental disposen de un recurso de ocio cultural inclusivo de calidad a un precio simbólico, y la oferta es sin duda interesante", Sonia Gainza

 

Vivienda
La vivienda es el ámbito donde las personas con trastornos de salud mental hacen más demanda y precisamente es el colectivo que sale más perjudicado porque es el que menos oferta disponible tiene. Además, hay muchas más entidades dedicadas a la vivienda que apoyan a las personas con discapacidad y en situación de pobreza y exclusión social que las que apoyan a las personas con problemas de salud mental. Así lo indica el estudio denominado ‘La contribución del Tercer Sector al alquiler social’, de la Fundación Hábitat3.

 

“Catalunya tiene el porcentaje de vivienda social más bajo de Europa, y esto hace que sea muy difícil garantizar el derecho a la vivienda a las personas que no pueden acceder a una vivienda de mercado. Ahora este conflicto está en un momento muy importante porque los precios del mercado empiezan a subir”, comenta Carme Trilla, presidenta de Hábitat3. Trilla añade que hay programas previstos para ampliar el parque de viviendas, y “hemos denunciado muchas veces la necesidad de ampliarlo, pero estos programas son muy lentos y además estamos en un momento muy crítico”.

 

Desde Hábitat3 trabajan para poder seguir ofreciendo viviendas sociales y por eso muchos de sus esfuerzos los dedican a conseguir pactos con la administración: “las propuestas que hacemos a la administración son para que destine presupuestos públicos o bien para comprar viviendas que venden los bancos o bien para promover viviendas de alquiler por parte de la administración y que se den facilidades a las entidades sociales para poder hacerlo”. Además, piden ayuda para las personas que están en pisos con alquiler de mercado y que no pueden pagarlo, y presionan porque los bancos cedan pisos, pero “este es un tema en el que no salimos adelante y los bancos siguen teniendo muchos pisos vacíos”, explica.

 

“Catalunya tiene el porcentaje de vivienda social más bajo de Europa, y eso hace que sea muy difícil garantizar el derecho a la vivienda”, Carme Trilla

 

Trabajo
Las personas con trastornos de salud mental también tienen más complicado acceder a puestos de trabajo en el mercado ordinario que el colectivo de personas con discapacidad y en situación de pobreza y exclusión social, pero, según los resultados del Barómetro, las personas más contratadas por entidades del Tercer Sector son las que tienen discapacitado intelectual, y en segundo y tercer lugar las personas con algún trastorno de salud mental y las personas con discapacidad física.

 

En el caso de los centros especiales de trabajo no subvencionados la situación cambia. Mª Antònia López, Jefa de servicio de Programas para la Diversidad de la Dirección general de Economía Social, el Tercer Sector, las Cooperativas y la Autoempresa de la Generalitat de Catalunya, indica que la mayoría de contrataciones son de personas con discapacidad física (en 2016 se realizaron 418), seguido de las personas con discapacidad sensorial (99), con discapacidado intelectual (57) y las personas con trastornos de salud mental (37).

 

Según los datos del Barómetro, la gran mayoría de las personas con discapacidad o trastorno de salud mental destinan su trabajo a tareas productivas. Muy por debajo se sitúan las personas que se dedican a la atención a las personas usuarias, las que desarrollan tareas administrativas, y las que tienen cargos de dirección o gerencia.

 

En cuanto al presupuesto, el Barómetro indica que por ámbito de intervención el trabajo protegido es la segunda área que más se lleva con más de 450 millones de euros el año, y por persona atendida el trabajo protegido ocupa el primer lugar porque es al que se dedica más presupuesto (33.714€/año), pero hay que tener en cuenta que este ámbito incluye gastos no relacionados directamente con la atención directa, sino con la actividad productiva y comercial.

 

A pesar de la situación de crisis, “los CET se han ido manteniendo porque al tener muchas ayudas ha habido posibilidad de contratación y gracias a las entidades del Tercer Sector se ha conseguido que no se destruyan puestos de trabajo; ha habido un mantenimiento de los puestos de trabajo en la discapacidad física y la salud mental y un crecimiento en el ámbito de la discapacidad física y sensorial”, explica López. Por este 2018 “la intención es la de mantener la situación que teníamos al 2017”, añade.

 

“Ha habido un mantenimiento de los lugares de trabajo en la discapacidad física y la salud mental y un crecimiento en el ámbito de la discapacidad física y sensorial”, Mª Antònia López

 

Atención y presupuesto
Los resultados del Barómetro destacan el hecho que un 21,8% de las entidades del Tercer Sector Social atienden el colectivo de personas con discapacidad, un 15,6% a las personas en situación de pobreza y exclusión social, y sólo un 5,2% al de salud mental, aunque las personas que demandan atención es más alto en el caso de la salud mental con un 20% y de un 14,8% en el de la discapacidad. El colectivo que demanda más atención es el de pobreza y exclusión social con un 30,5%.

 

Por franjas de edad, las personas con problemas de salud mental son atendidas en mayor porcentaje que las personas con discapacidad y en situación de pobreza y exclusión social en la edad adulta y en personas mayores, pero en el resto de franjas de edad la atención es más elevada en el colectivo de personas con discapacidad y pobreza y exclusión social.

 

Además, las personas con discapacidad es el grupo al que va destinado más presupuesto, un 35,4%, en segundo lugar se encuentra el colectivo de personas en situación de pobreza y exclusión social con un 24,1%, y el colectivo de salud mental se sitúa en el tercer lugar con un 20,9%. El gasto por persona, pero, en el colectivo de personas con discapacidad es de 4.627€ al año, en el de salud mental es de menos de la mitad, 2.029€ al año, y en el de pobreza y exclusión social es de 1.531€ al año.

 

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