Cinco colectivos con discapacidad rompen muros en la búsqueda de trabajo

inserciojoves1Los últimos datos de contratación en Catalunya indican que, en comparación con los años de la crisis, la ocupación en el mercado laboral ordinario sube, pero lentamente. La población joven en edad de trabajar es uno de los colectivos que se encuentra en una posición más difícil a la hora de encontrar trabajo. Si además sumamos una discapacidad, la situación es más complicada. Según las últimas publicaciones del Observatorio del Trabajo, solo un 0,46% del total de contrataciones anuales corresponde a personas con discapacidad. Los colectivos y las entidades representantes de las diferentes discapacidades continúan trabajando para hacerle frente.

Escrito por: Gisela Giralt

 

El tráfico de la formación al trabajo, la edad en la cual se puede hacer este tráfico y la precariedad en las ofertas de trabajo dirigidas a las personas jóvenes son, en términos generales, las principales problemáticas con las cuales se encuentran para acceder en un lugar de trabajo. En el caso de las personas jóvenes que además suman una discapacidad los tipos de dificultades son diferentes, dependiendo del colectivo al cual pertenecen –salud mental, inteligencia límite, discapacidad intelectual, física, y auditiva–, puesto que cada uno cuenta con sus propios frentes.

 

Lola Montejo es la coordinadora de la Xarxa per la Inclusió Laboral de Barcelona (XIB). La XIB nació en el 2014, impulsada por el Institut Municipal de Persones amb Discapacitat (IMPD), en medio de la crisis económica, y está formada por ocho entidades dentro de las cuales quedan representados todos los colectivos con discapacidad que conviven en la ciudad de Barcelona y su área metropolitana.

 

Montejo tiene muy claro que "la realidad de la juventud con discapacidad no es la realidad de las personas sin discapacidad", y que hay muchas diferencias en general. "Se ha avanzado mucho en la escolarización, pero todavía queda mucho para avanzar en una escolarización inclusiva. Esto es debido al hecho que todavía hay un gran problema de comunicación y desinformación". Por eso también, explica Montejo, una de las acciones principales que está desarrollando la XIB es la de crear relación y vínculos con los gremios de Barcelona porque «las pequeñas empresas y las microempresas no están dotadas de recursos que faciliten el acceso a información y a la responsabilidad social». Montejo remarca que sin el "pilar fundamental" que son las entidades sociales no se puede conseguir un trabajo conjunto, "puesto que cada discapacidad es diferente y dentro de cada una hay tantas diferencias como personas".

 

"En las empresas hace falta una formación en los recursos humanps para atender las personas con trastornos de salud mental"
Aitor (23 años. Salud Mental)

 

Salud mental
ALBERT (nombre ficticio por petición expresa del entrevistado para preservar su intimidad, 29 años) sufre epilepsia crónica desde los 13, hecho que le provoca temporadas de ansiedad y depresión. Hace dos años que busca trabajo y actualmente está en proceso de investigación de ofertas que se ajusten a sus calidades. De la mano de Fundació Joia, apenas empieza un taller de entrevistas que le ayuden a expresarse mejor y sentirse más seguro. Desde su punto de vista, la principal dificultad a la cual se ha enfrentado a la hora de entrar al mercado laboral ha sido la de tener poca experiencia laboral. "El mercado es muy competitivo. Piden mucha experiencia y yo he trabajado de dependiente, pero siempre de manera temporal. A esto se suman los nervios y la inseguridad, y a la hora de hacer la entrevista lo pasas mal."

 

AITOR (23 años) sufre depresión mayor, ansiedad y una ligera fobia social. Después de haber trabajado de pinche de cocina en un restaurante, se dio cuenta que la rapidez que requería el trabajo no encajaba con su personalidad tranquila. Desde entonces, y siempre acompañado por Fundació Joia, ha estado buscando trabajo durante dos años. Para él, la demanda de experiencia por parte de las empresas también ha significado un "gran muro", a pesar de que la entrevista ha sido su principal obstáculo. "En las empresas hace falta una formación en recursos humanos para atender a las personas con trastornos de salud mental. No le puedes exigir el mismo ritmo de trabajo a una persona con ansiedad que a alguien que no la sufre."

 

Tanto Albert como Aitor forman parte de uno de los servicios Itínere Jóvenes, una de las modalidades de servicio de inserción laboral que ofrece Fundació Joia. Ahora se pueden encontrar diferentes Itínere Jóvenes en los distritos de Sant Martí, Nou Barris, Gràcia y Sants de Barcelona, para conseguir, dice Jordi Formiguera, el gestor transversal de inserción laboral de esta entidad, "acercar físicamente el servicio a cada territorio". A este servicio llegan los usuarios y las usuarias con trastornos de salud mental que están más próximos a la inserción a la empresa ordinaria, "porque tienen la motivación, las capacidades y una cierta autonomía para poder, por su cuenta, tener recursos para entrar en el mercado laboral", explica. Formiguera considera esencial mantener una relación muy estrecha con el sector empresarial, y explica que su equipo lo que busca es crear un vínculo que vaya más allá de poner en contacto solo las personas usuarias y las empresas. "Una de las acciones que hacemos, dado que en el mundo de las empresas a veces hay un cierto estigma o desconocimiento sobre la salud mental, es organizar visitas con jóvenes. Así, pueden conocer el mercado laboral desde dentro y los diferentes perfiles laborales, a la vez que se facilita la reducción del desconocimiento y el miedo de este colectivo por parte de la empresa." Además, defienden que detrás de la contratación de una persona joven como Aitor o Albert siempre habrá el apoyo de una persona profesional que ha trabajado previamente y con quien mantiene un seguimiento constante.

 

"A veces, el hecho de no tener elementos externos que recuerden que hay una discapacidad hace que falte sensibilidad y empatía"
Alexandra (28 años. Discapacidad física)

 

Discapacidad física
El origen de este desconocimiento o carencia de información por parte de las empresas, explica Mireia Martínez, responsable del área de Inserción Laboral de personas con discapacidad física de ECOM, está en los estereotipos que históricamente han acompañado las discapacidades. "Muchas veces no llevamos demasiado bien el discurso de la pluralidad. Tenemos que vigilar de no conectar con clichés e imágenes mentales. No todas las discapacidades físicas son una persona en silla de ruedas. Hay discapacidades invisibles, que no se ven, y proyectar la imagen mental equivocada puede ir en contra de dar oportunidades a la diversidad." Actualmente, ECOM cuenta con siete equipos de trabajo en Barcelona y Tarragona, que acompañan las entidades asociadas y prestan el servicio de inclusión laboral.

 

ALEXANDRA (nombre ficticio por petición expresa de la entrevistada para preservar su intimidad, 28 años) sufre hiperlaxitud. Actualmente trabaja en el Aeropuerto de Barcelona de manera temporal. Después de estar un tiempo en paro, ECOM la ayudó a prepararse y a encontrar trabajo. A pesar de que no lo pone en su currículum, Alexandra deja claro en las entrevistas qué es su discapacidad y pregunta por los requisitos del trabajo que la pueden afectar. "Yo no puedo levantar mucho peso, estar de pie mucho rato o en una zona donde haga mucho calor. A veces, el hecho de no tener elementos externos que recuerden que hay una discapacidad hace que falte sensibilidad y empatía". En este sentido, le ha estado muy útil identificarse con el certificado de discapacidad, puesto que se le han abierto más puertas. De hecho, la empresa para la cual trabaja actualmente solo contrata personas que tengan el certificado de discapacidad. Aun así, Alexandra cree que el hecho de tener un grado mínimo de hiperlaxitud interesa a las empresas, que "lo ven como una buena oportunidad de contratación porque hay menos riesgo que se coja la baja".

 

ISAAC (31 años) sufre un 76% de minusvalidez física acompañada de una minusvalidez psíquica. Gracias a ECOM, explica, ha aprendido a elaborar el currículum, ha participado en cursos formativos y actualmente hace prácticas como mensajero en un laboratorio dental. A pesar de que sus intereses a la hora de buscar trabajo son muy amplios, la realidad es que las posibles ofertas que se le presentan son más limitadas. "Yo tengo más dificultades en el trabajo. A pesar de que puedo andar, me falla mucho la mano y me es difícil aguantar objetos." Opina que la principal barrera que se presenta entre él y las empresas es precisamente el grado de minusvalidez. "Cuando ven el porcentaje, tienen miedo porque no saben si podré hacer bien el trabajo o si la empresa estará preparada."

 

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Inteligencia límite y discapacidad intelectual
Así como los casos de Alexandra y de Isaac son muy diferentes, cada discapacidad tiene sus características, que afectan de una forma o de otra dependiendo de la persona que la sufre. Es por eso que desde la Associació Catalana d'Integració i Desenvolupament Humà (ACIDH) se pone un especial énfasis en la metodología con apoyo a la hora de facilitar la inserción laboral de las personas con inteligencia límite. Neus Palos, directora del área Laboral de la asociación, explica que buscan visibilizar las calidades de las personas y no tanto su discapacidad.  "Remarcamos las competencias que tienen las personas y ponemos mucho énfasis en el valor que aporta la diversidad dentro de un equipo de trabajo o una organización." ACIDH, como las otras entidades, ofrece también apoyo en todo el proceso de inserción. Desde una primera visita a las empresas para dar  información sobre el proceso de incorporación o asesoramiento a nivel legal, pasando por el proceso de preselección y selección de personas candidatas y, finalmente, aplicando una metodología de trabajo con apoyo. Esta incluye, como pilar fundamental, el apoyo in situ, que consiste en la presencia de una persona técnica al mismo puesto de trabajo. "La idea es que este apoyo se vaya retirando poco a poco, sin dejar de ser del todo para apoyar al equipo directivo, los recursos humanos, y resolver dudas."

 

Discapacidad auditiva
Por otro lado, si bien es verdad que entrar en el mercado laboral en buenas condiciones y de manera equitativa es difícil por las mismas características de este, un obstáculo muy importante para las personas jóvenes son las barreras que ellas mismas se imponen. Desde la Associació Catalana per la Promoció de Persones Sordes (ACAPPS) se da mucha importancia al trabajo individual con los usuarios y las usuarias. Más que una bolsa de trabajo, ofrecen un servicio de acompañamiento y de sensibilización, "por el hecho que cualquier trabajo es accesible por una persona sorda", dice Laia Sullastres, responsable del Servicio de Inserción Sociolaboral. "Es muy importante visibilizar que una persona sorda puede hacer cualquier cosa. No podemos olvidar que más del 90% de las personas sordas se comunican oralmente." En ACAPPS hacen un análisis personalizado de cada persona para ayudarla a formarse, hacer investigación de trabajo e insertarse de forma que mejore su calidad de vida según sus competencias.

 

ANGÉLICA (24 años) sufre sordera media bilateral. Después de acabar la Educación Secundaria Obligatoria inició unos estudios que no acababan de encajar con ella. Fue entonces cuando se puso en contacto con ACAPPS, donde la ayudaron a decidir qué era lo que quería hacer. Explica que, combinando los estudios con varios trabajos, ha acabado descubriendo qué es lo que le interesa y que se adhiere más a sus competencias y calidades. "Trabajé de dependienta en una tienda y una perfumería y no me sentía cómoda. El ambiente me dificultaba comunicarme con la clientela y los compañeros y las compañeras y sentía que no me entendían, a pesar de que sabían que yo sufro sordera." Una de las barreras con que se encuentran, dice Sullastres, "es que la sensación de incomprensión en el mismo lugar de trabajo puede generar inseguridad y desmotivación". Es por eso que Angélica cree que "no ponerse barreras a uno mismo es esencial". Actualmente trabaja en el campo de la atención sociosanitaria, mientras continúa su formación. Está muy satisfecha de su evolución, y destaca que "gracias al proceso con ACAPPS me he descubierto a mí misma: qué se me da bien, y qué me gusta. Hay cosas que no me habría imaginado que podría hacer nunca".

 

"Gracias al proceso con ACAPPS me he descubierto a mí misma: qué se me da bien, y qué me gusta. Hay cosas que no me habría imaginado que podría hacer nunca"
Angèlica (24 años. Discapacidad auditiva)

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